Powered By Blogger

lunes, 26 de septiembre de 2011

Recuerdos de Infancia 1

Este verano he tenido la oportunidad de recordar esos momentos de mi infancia en los que era tremendamente feliz, en los que los olores se acentuaban, esos despertares en el chalet de la sierra, los pajaritos cantando y el sol apareciendo por la ventana de mis padres. El olor a café con leche  de verdad de la que al hervirla, se sacaba la nata en un plato y al enfriar, la tomábamos con azúcar....., recién hecho, a tostadas de pan blanco, ese pan de pueblo que generalmente duraba una semana, se mezclaba con el olor a comida, a la estupenda cocina de mi madre. Toda una maestra…
Mi padre trabajaba en el jardín un poco aquí, con los rosales, el césped  el seto, y poco después de levantarme, iniciábamos las tareas escolares cotidianas, esto suponía un tremendo aburrimiento, todo un verano de repaso, pero tengo mucho que agradecer a aquellos momentos de “dureza” con los que mi padre intentaba corregir mi lectura, mi escritura y mis matemáticas, hacerme entender que era fundamental que mis conocimientos se afianzaran. ¡¡¡Lo que daría por volver a un solo día de aquellos maravillosos veranos!!!
Olor a césped recién cortado, a cloro de la piscina, a tierra recién movida en el pequeño huertito…a la anea de las sillas cuando se calentaban con el sol, a la loneta de las hamacas…El aceite de linaza con el que pintábamos la puerta del garaje, formada por listones de pino y que durante la época estival se repasaba y se cuidaba para que el invierno no fuera "cruel" con ella...Me encantaba ayudarle, sobre todo cuando de pintar se trataba...Me estaba convirtiendo en una experta...
Ya en la playa, recuerdo los olores de las mismas hamacas, de las colchonetas, de la arena, de la sal de mar, del pescadito de los chiringuitos, del plástico de mi flotador…ese olor a apartamento de la playa…inconfundible, inolvidable…mezcla de cremas solares, colonias infantiles y maderas. Lo bien que olía mi madre, a crema para el sol, con una mezcla de perfume y pintalabios…!!!!
¿Qué tiene la infancia que marca de esta manera? ¿Cómo puede ser que esos olores casi se hagan tangibles?
Y porque se nos hacían interminables esos meses de verano, en los que ya al final, deseábamos volver al colegio, y echábamos tanto de menos a nuestras compañeras. Las ganas de volver a nuestra ciudad, retomar nuestra vida normal.
Y ya a la vuelta, y sufriendo todavía los coletazos del calor del verano, recuerdo las tardes frente a la tele, con el ventilador girando, las ventanas cerradas y las persianas entornadas, pantalones cortos y camisetas de tirantes…al caer la tarde nos acercábamos a casa de mi tía donde merendábamos y pasábamos el resto de la tarde hasta que la temperatura permitía abrir ventanas y subir persianas, ¡ que ganas tenia de volver a cole!
Y ese mágico día llegaba por fin, uniforme, zapatos, mochila, libros…todo preparado y comenzaban los madrugones, para que el autobús no nos tuviera que esperar o quizá marcharse sin esperar.
De nuevo ese olor a café recién hecho y tostadas, mi bocadillo de media mañana y la comida en una cestita…
Los olores volvían a ser los del otoño, papel, madera, cera para el brillo de los suelos y los muebles de madera, incienso de las distintas capillas, pizarras, comida del comedor, pintura, polvo, flores del jardín…
Que felicidad!!! Reencontrarte con tus amigas…
Que felicidad!!! Otro curso mas, otra tanda de recuerdos mas…

2 comentarios: